El verdadero amor es aquel donde la transparencia, la buena intención y el respeto priman por sobre una banda de cosas.
¿La buena intención?, pero si al amar nunca debería haber mala intención, de ser así no sería amor. O si? Sí, es cierto, pero en una banda de ocasiones se confunde el amor con el deseo primitivo donde lo que se quiere conseguir es el sabor groso de la dulce miel, robándola a hurtadillas, a escondidas, como un ladrón que engaña y atrapa a su presa confundiéndola, mintiéndole y utilizándola.
El verdadero amor provoca felicidad, esperanza, anhelos, magia y sueños. El verdadero amor trae consigo la fidelidad, el deseo apasionado de entregar al ser amado la vida misma, y ceñirse en el abrazo del suspiro eterno, donde cada uno entrega todo lo que tiene, sin miedos, sin mentiras, sin cuestionamientos.
El verdadero amor te hace suspirar, te hace sonreír, te hace brillar. Es como la luz que te encandila, pero que a pesar de todo te deja ver, te protege, te energiza, te vitaliza, saca lo mejor de ti, te convierte en la persona que es capaz de amar, en la persona que poco a poco comienza a descubrir que no hay sentimiento que el verdadero amor, el amor puro, transparente, sincero, leal y fiel, el amor correspondido.
Pero llegar a él es una travesía recontra jodida hoy en dia,
Es como un campo de guerra, todo minado, lleno de torretas de todos lados apuntandote, con banda de retos a superar, y del otro lado la felicidad que espera aquel soldado…aquel soldado que se ha hecho de la experiencia necesaria para atravezarlo, lleno de cicatrices en su corazon…algunas muy tajantes….que aun sangran …pero es en ese momento donde este pobre soldado da por concluida su travezia…es en este momento donde uno se da cuenta que valio la pena sufir…pelear tanto por ese algo….ese algo que tiene la capacidad de llenar el vacio que hay en nuestro corazon.
No quiero un amor con mentiras, no quiero unos ojos que no vean, una boca que no sonría, no quiero convertirme en el cazador que atrapa a su presa para saciar el hambre. Quiero que esa hambre sea saciada no sólo una sino mil veces por el objeto de mi amor y quiero calmar la sed para que pueda beber de mi boca hasta la última gota de mi amor.
Diccionario
Hace 15 años.



